27.10.16

Poesía deshilachada


Bajo la línea del horizonte
donde se esconde el astro mayor
ahí, donde termina el monte
se cae la gente por temor

Algunos se caen y otros se tiran
saltan, se arrojan al vacío
y tomados de las manos se miran
los cercanos no entienden el lío

Lío que sin ternura ignoraron
al decir que no podrían lograr
esos sueños con los que se toparon
después de tanto transpirar

Si alguien una sola vez
se hubiera detenido a observar
ese humano no sería ahora un pez
una vida se hubiera logrado salvar

Saquen ese peso del alma
que no se pueden ahogar
porque tal vez nunca vendrá la calma
¿y si somos nosotros los que queremos saltar?

Toda la desidia que alguna vez cargaron
fue acumulándose bajo sus pieles
sin temor sus nudos desataron
venciendo sus temores más crueles

Las almas de esos humanos aturdidos
todas las noches allí flotan
y después de estar tanto tiempo hundidos
llenándose de amor, explotan

Y miles de peces liberan
coloridos, brillosos y saltarines
distintos al desastre que ellos eran
con el dolor y todos sus trajines.

19.9.16

Revelaciones del tiempo



Aquella mañana hacía tanto calor que la tierra estaba al borde de calcinarse, con los rayos de sol funcionando como fósforos gigantes. Había sudor por todos los cuerpos y las paredes quemaban al tocarlas. Mamá me había puesto ropa que dejaba libres la mayor parte de mis extremidades, me empapó en protector solar con el factor más alto y me peinó con una cola de caballo, bien alta y tan tirante que me achinaba la expresión. La crema me causaba una picazón insoportable en los ojos pero nunca me quejé, percibía su preocupación y la tensión en el ambiente. Rellenó varias botellas con agua helada y nos fuimos de casa para enterarnos de lo que nos esperaba el resto de nuestra vida. Ella no dijo ni una sola palabra durante las cuadras que separaban nuestra casa del Centro de Revelaciones del Tiempo.

30.8.16

Caramelos ácidos

–Me duele el alma –.
–El alma es algo simbólico, Raquel. No te puede doler – respondió su hermana, a medio entender, comiendo un caramelo ácido.
–Si, Marta. El amor hace que te duelan cosas que jamás pensaste que dolerían – .

18.7.16

Nadar para vivir

Nadar. Me encanta nadar. Pienso que algún día, no muy lejano al presente, me van a surgir las branquias, voy a despertar en la mañana y tocándome los laterales del cuello van a estar ahí, en forma de tres diminutas hendiduras en la piel. Pero no me gusta nadar solo por recreación. Me encanta estar donde los peces y que el silencio reine porque la presión del agua oprime mis tímpanos. Todo es mutismo salvo por ese constante toc toc toc que hace de banda sonora aquí abajo, sin embargo lo disfruto.

20.6.16

El niño del 37

Siempre que subo al transporte público, los viajes son ordinarios y cansadores. Quiero llegar a destino y listo. Además, siempre salgo tarde de mi casa por dormir cinco minutos más o porque nunca decido a tiempo que ropa usar.
Hubo una noche, cuando volvía de la facultad, cansada y con hambre, que una historia se presentó ante mis oídos.

9.6.16

Barranco

El verano nos convierte en peces momentáneos y nos invita a nadar en aguas de las que no sabemos la profundidad, la composición o la temperatura. Nos arrojamos a universos completamente desconocidos con tal de apagar el incendio y refrescar el infierno que rodea nuestro cuerpo y que no nos deja en paz. 

31.5.16

El zoológico del patio trasero

Era un mediodía como cualquier otro. La casa de mis abuelos era exactamente como la recordaba. Estábamos todos los integrantes de mi familia materna, comiendo el postre, riendo y charlando, como si el tiempo se hubiera detenido en un instante magnífico y éramos felices. 

En determinado momento, mi atención es captada por algo proveniente del exterior. Giro mi cabeza en dirección a la puerta corrediza que funciona conectando la cocina y el diminuto patio, que podía ser divisado por completo desde mi lugar. El parral de uvas que siempre estuvo afuera, seguía allí, seco y sin uvas, pero seguía. Sólo que esta vez, había algo distinto en él.